Cuando la anciana madre recibió el cuerpo de su hijo, que le llevaron unos transeúntes, no lloró, pero le prometió una vendetta. No quiso que nadie se quedase con ella y se encerró junto al cuerpo con la perra, su hijo había sido matado a traición de un navajazo por Nicolás Ravolati.
Esta obra me impresionó, ya que la anciana luego de entrenar a la perra, logró ubicar al asesino de su hijo y posteriormente la can lo mató. Curiosamente la historia termina con esta macabra frase: "Y esa noche durmió bien", esto me dejó asombrado; ya que si bien fue una promesa, la anciana estaba bien consigo misma luego de haberle quitado la vida a una persona, cosa que pienso que a cualquier lector le impactaría. La anciana termina con un sentimiento de satisfacción, en vez de resignación;un hecho raro, puesto que a todos nos parecería mal el hecho de matar a alguien. Por ello, este cuento se lo recomiendo a todos los lectores que les gusta buscar algo diferente, peculiar e impresionante al fin de una historia.
